Escribo este post para generar otro debate al ya iniciado en Linkedin y que me ayude a disipar dudas sobre el instrusismo profesional, que me ayude a discernir entre lo que puede ser “miedo a lo de fuera”, “tendencia al corporativismo mal entendido” o ilegalidad. Como el instrusismo puede ser muy transversal, espero comentarios de distintos profesionales de distintos sectores.
Mi primera reflexión sobre el intrusismo me lleva a la Educación y Formación. El papel actual se limita en la mayoría de las ocasiones al conocimiento teórico, lo cual no garantiza una buena praxis profesional. No quiero decir con ello que desprestigie al profesional formado, pero existen muchos sectores donde ese intrusismo a mi no me genera rechazo.
Por llevarlo a un terreno menos teórico: el entrenador, el periodista, el creativo, son profesiones con titulaciones detrás, pero hay muchos casos de profesionales que la ejercen sin la titulación y el ejercicio de la misma es impecable. Un analista financiero para un medio de comunicación, ¿debe ser periodista o saber de economía? ¿Cuántos ministros/as están titulados en las áreas que gestionan? Esto no implica ineptitud. Existen miles de casos de ingenieros trabajando en ámbitos comerciales, físicos en el marketing, economistas en comunicación y todos ellos con unos magníficos resultados. Les une la búsqueda de la excelencia.
Sin embargo, hay sectores como la salud y la justicia donde el cliente/usuario sí que pide una cierta seguridad de conocimientos teóricos al profesional. Es extraño ponerse en manos de “curanderos” para una enfermedad u obviar a Abogados para un litigio. ¿Se exige esta seguridad al contratar servicios como marketing o diseño?
Vuelvo a dirigirme a la realidad. Si alguien arregla problemas mecánicos de vehículos y no tiene titulación no me parece excesivamente grave siempre y cuando cumpla la premisa de estar al día en obligaciones legales, fiscales y de seguridad social. Es injusto socialmente que un taller cumpla con sus obligaciones fiscales y de Seguridad Social y este profesional huya de ellas.
Una última pregunta: si eres empresa, ¿buscas profesionales o contratas titulaciones?
¿Me ayudas a seguir descifrando el misterio?
Manuel Laborda @manuelaborda
PlaTransforma @platransforma
Desde la PlaTransforma hemos apostado siempre por el Diseño como proceso estratégico de innovación y pilar de la Transformación. Entendemos que perfecciona, mejora, redondea cualquier otro proceso, ya sea personal o profesional. Lo metemos dentro de lo “estratégico”. Si continuamos caminando por la senda del diseño, nos encontramos el Branding, la Marca, aquello por lo que queremos que nos recuerden.
Vamos a hacer un ejercicio de aislamiento político. Os lo proponemos. Lanzamos el debate con la mejor de las intenciones.
Como organización, muchos países han apostado por crear su “marca país”. No faltan ejemplos, pero más allá de posiciones doctrinales en España no ha existido un gran foco por esa creación, aunque si intentos. A nivel empresarial, te das cuenta del valor de tu marca en época de crisis, cuando la gente sigue apostando por ella, porque sus valores son preferidos en sustitución de los de otros. Tus clientes siguen identificándote y posicionándote de manera preferente.
Volvamos al país, volvamos a la crisis. Obviemos posiciones políticas. El Gobierno actual lleva gobernando desde el 22 de diciembre de 2011. Ha mostrado su queja y su pesar por la herencia recibida del anterior gobierno. Hay miles de declaraciones que asi lo recojen. Ahora ya han puesto en marcha una serie de medidas, entre ellas los Presupuestos Generales del Estado, encaminadas a enderezar la situación económoca que en gran medida depende de la situación internacional y a lanzar mensajes de solidez como país. En definitiva, a recuperar, reforzar y afianzar ante los famosos mercados, inversores, países….nuestra imagen de marca.
Sin embargo creo que no se consigue. Deberíamos hacer una reflexión mucho más profunda de lo que piensan de nosotros por ahí, del daño que pueden hacer algunas acciones a nuestras PYMES en el exterior como nos comenta José González. Esa reflexión debería llevar a continuación un plan estratégico, donde el pensar en el país como una empresa puede ser interesante y arrojar algunas soluciones, para que se nos deje de ver como el país de la fiesta y el sol. Y para rematar, e insisto, que no se ha entrado a valorar las acciones políticas tomadas, el Presidente del Gobierno lanza un mensaje que probablemente no consiga ese objetivo de dar confianza interncional a mercados, inversores, UE, EEUU.
Aunque el día a día sea importante, sin duda es el momento clave para definir qué modelo de país queremos ser, para pensar a medio plazo (¿existe el largo?), para incluir en nuestro diccionario la palabra estrategia.
Y lanzamos otra pregunta: ¿España puede hacer gestión estratégica de marca al margen de las empresas, ya sean PYMES o grandes empresas?
Manuel Laborda
Pues parece ser que por apostar, los politicos entienden juego. En la mala acepción social del término. El proyecto EuroVegas parece que finalmente viene a España. Madrid tiene más papeletas del macrocomplejo del juego y del ocio.
Se habla de que generará más puestos de trabajo (creo que de baja cualificación y con altisima rotación), turismo (completamente artificial, nada intrínseco al país), incluso inversión extranjera por ser un centro gigante de convenciones.
Me asaltan algunas preguntas:
Ah, y además no se fomentará la corrupción, el blanqueo de capitales y toda esa serie de “beneficios” que suele traer aparejado el negocio del juego.
Manuel Laborda @manuelaborda
PlaTransforma @platransforma
hospitalquiron, youtube.com
Esteban Jodar es uno de esos ejemplos que la sociedad necesita. Siempre pensando en que “ganen los buenos”
En el mundo del deporte, la crisis también ha decidido darse una vuelta. La situación de algunos deportes es peligrosa. Ha llegado a una situación en la que hay jugadores (profesionales) jugando sin cobrar, sin recibir ninguna otra cosa que comida y alojamiento, como vulgarmente se ha dicho siempre, “bocata y lata”, sólo que esta vez el concepto es literal y real.
Llegados a este punto en el que tu trabajo depende de ello tienes tres caminos a seguir:
Si optamos por enfocar nuestro esfuerzo en la primera opción, nos quedaremos en señalar y en mirar al pasado buscando repartir culpas y quedándonos en “tópicos” transversales a cualquier actividad como la crisis mundial, corrupción, etc. Quizás sirva para formarte una idea del porqué empezó todo, pero ¿es realmente una ayuda al colectivo y una mirada al futuro?
La segunda vía es la más fácil de todas, y la que menos trabajo te cuesta. Las expresiones “esto está muy mal” o “esto no hay quien lo arregle” son las más comunes dentro de un campo (el deporte) en el que la realidad económica queda plasmada cada vez que desaparece un equipo o hay impagos durante 3, 4 o más meses que lo hacen insostenible. ¿Nos ayuda el compadecernos el uso de estos tópicos?
Esa frialdad nos puede llevar a un modo de ver, no sólo el deporte y/o tu trabajo, sino también, la vida en general. En la actualidad está muy de moda la figura del emprendedor, esa persona que no para de moverse, de tener ideas nuevas y frescas para aportar su granito de arena para que, poco a poco, esta época en la que vivimos se pueda hacer más llevadera y lejana en el tiempo.
La figura y actitud del emprendedor es, en cierto sentido, lo que deberíamos hacer si decidiéramos apostar por la tercera opción. Esa búsqueda de soluciones es el único camino para intentar solucionar nuestra crisis, la del actual deporte, más allá del propio juego en sí ya que seguramente si todos los que queremos que esto mejore nos juntamos para aportar ideas, saldremos del bache.
Roger Fornas (Jugador profesional de baloncesto) @rogerfornas
Manuel Laborda (Facilitador de Transformaciones) @manuelaborda
Lee también el primer post: Transformar el deporte es posible (I)
Antes de tomar partido por una posición, tratar de tener una visión lo más amplia posible. A veces pensamos demasiado contaminados.
La interpretación desde la sociedad de expresiones como “la industria del deporte”, “el negocio del deporte”, suele ser peyorativa. Sin embargo, algunos estudios incluyen al deporte como sector de la economía creativa y cultural, dándole un plus de reconocimiento social y productivo.
Incluir al deporte en esta categoría obliga a dotarlo de mayor seriedad y profesionalización. Pero este último término no tiene la connotación asociada habitualmente de “vivir de él”. Nuestro planteamiento quiere ser más ambiosos por dos motivos. El primero es que hay una gran cantidad de deportistas fuera del “núcleo top” de cantidades astronómicas en sus salarios, que viven de sueldos no tan altos como puede pensarse y que por efecto de la crisis en algunos casos se han reducido y en otros ha llevado a no cobrarlo. Aquí donde entra el segundo motivo que alude a la profesionalización. Pero esta vez las miradas se dirigen a la gestión. Si realmente queremos profesionales, queremos generar valor añadido, queremos ser buenos para la sociedad, la gestión de los clubes deportivos, de las federaciones, ayuntamientos, se debería hacer por parámetros empresariales.
Jugadores y entrenadores que no cobran, incluso cambiando de club, jugadores y entrenadores que perdonan parte de sus salarios para poder irse a clubes donde cobren, Clubes al borde de la desaparición, son desgraciadamente hechos demasiados habituales.
Dada esta situación ¿Por qué la industria del deporte se empeña en?:
Pero como seguro que hay solución, si le damos la vuelta a esos aspectos negativos encontraremos puntos positivos.
Un economía sostenible del deporte es posible. Redimensionemos y transformémoslo, seamos permeables a otros sectores y profesionales, como lo hemos sido nosotros hacia el mundo de la empresa en general.
Es tarea de todos conseguir un esa industria de alto valor añadido. ¿Ideas?
Manuel Laborda
De siempre los conceptos cambian. Amistad, solidaridad, éxito, etc., son definiciones que han sido revisadas por la inercia de las relaciones y evoluciones sociales. La entrada de los ordenadores cambió, entre otras cosas, nuestra forma de trabajar, la de los portátiles, nuestra relación con el trabajo y la de internet nuestras posibilidades de saber y relación con el ocio. Ahora las redes sociales han ido un poco mas allá y han sido capaces de cambiar una definición tan estable como la de amigo, conocido, colega, etc.
Tenemos un lenguaje vivo que es capaz de amoldarse y si el lenguaje cambia y asumimos esos cambios, nuestros cambios serán mas y mas rápidos y todo cambio es para bien, entre otras cosas porque cualquier tiempo pasado fue peor. Les toca el momento a dos conceptos importantes, el criterio, entendido como aquella norma que te aporta “la verdad”, como ese juicio que te permite separar “lo bueno de lo malo”. Y luego está la calidad, aquello que hace que algo sea superior, incluso excelente.
Bien, pues esos dos conceptos cambian y lo hacen, como no podía ser de otra forma, para bien. No son conceptos que tengan que ser excluyentes, pero nos olvidamos de su sentido en el entorno actual donde la masa de información es especialmente vasta. Posiblemente la calidad, permitía tener un criterio. Por ejemplo, la buena educación permitía adquirir unos valores, o la lectura de buenos libros, permitía un criterio, etc., esto hace que antaño, la información que estaba filtrada y revisada, hiciera alcanzar un criterio más fácilmente y uno/a tenía una opinión en base a sus estudios, su formación y su educación, elementos muy lineales y donde uno se amoldaba de un paso, al siguiente de manera sospechosamente correcta. Ahora esto ha cambiado y para bien. Y ha cambiado porque estos dos conceptos varían su sentido. Esto se une a la vuelta de tuerca de conceptos tan clásicos como rebeldía, sexo, éxito, progresista, etc. Hoy la calidad, no es la información, sino la capacidad para filtrarla y sobretodo para enlazarla, es decir, para amoldarla, no linealmente como hace tiempo, sino conseguir unirla como un puzzle para alcanzar un criterio y poder opinar sobre los temas que giran alrededor de una determinada noticia. Y digo bien, los temas, porque hoy la calidad no es lineal, es mas compleja. Antes dábamos por bueno el articulo de un premio Nobel, hoy no nos vale, no es suficiente, simplemente es una pieza mas en ese puzzle que debemos empezar a llamar criterio. Y esto es tan fundamental como la integración de las partes.
Sin innovación no hay calidad y sin ella no podemos tener la suficiente intuición para desarrollar un criterio, empresarial, opinatico, etc.
José Luis Alderete
@mixideas
@PlaTransforma

El Diseño es:
- valor añadido
- completar y dar sentido a procesos, proyectos
- búsqueda de la excelencia
- resolución de problemas
Sin embargo, con la opción que han elegido y sus posteriores “modificaciones” han conseguido que sea:
- chapucería
- plagio
- amateur
- creador de conflictos y problemas.
El sector del diseño es un sector clave, estratégico, de altisimo valor añadido que merece ser tenido en cuenta como importante para salir de la crisis haciendo cosas distintas y mejores. Esto ha sido un mal ejemplo. Podemos dar fe de ello después de haber trabajado con 21 empresas de este sector en las últimas semanas.
Manuel Laborda
@manuelaborda
@platransforma
A todos los que nos gusta (utilizar) la tecnología, alguna vez nos han dicho esas frases, en algunos casos, casi acusaciones de que estamos dejando de ser humanos con frases como “ya no veis a los amigos”, “ya no lees libros”, “un día no saldrás de casa”, “todo el día conectado al cacharrito”…
Me ha dado por reflexionar, aunque estoy convencido que no era así, pero quería justificarlo un poco más, a menos a nivel personal. Tengo una BlackBerry, una iPad y un portatil con Windows, es decir, con variedad. Dedico tiempo a leer, a navegar, a informarme, curiosamente a jugar no. Y a pesar de todo eso no cumplo con las frases-tópicos de las que a veces se me acusa.
Sigo viendo a mis amigos, y además con los que tengo más lejos geográficamente puede tener más contaco y saber más de ellos gracias a las redes sociales y a las videoconferencias. Antes era por carta, que será otro argumento recurrente, y además algo tendencioso: el del romanticismo. En mi descarga diré que en todos los viajes que hago y a cada ciudad que voy escribo 4 postales a mano y con sello. Además, no solo sigo en contacto con mis amigos, sino que además gracias a las redes sociales he conocido y mantengo relación profesional y personal con gente muy interesante.
Leo en iPad, libros en papel y de vez en cuando periódicos en papel. Antes no leía más por no tener acceso a más contenido. El papel era una limitación a la que se unía el precio. Hoy puedo sentarme todos los días una hora a leer, a ponerme al día, a buscar nuevas cosas. Y quizás lo hago en el tren, en un avión, en el autobús o en el sillón de mi casa. Parece que esto tampoco le gusta a algunos que se autodenominan románticos. Pues bien, yo lo llamo aprovechar el tiempo y dejo el romanticismo para otros momentos mucho más interesantes.
Pero si seguimos con el sector cultural, escucha música en un reproductor iPod. Siento que la industria del vinilo no funcione ya, pero tampoco funciona la del carbón, la construcción y otras tantas yo trato de adaptarme a los tiempos y de tejer una vida lo más productiva posible. El problema lo tienen ellas, y si solo saben pasar la patata al usuario no serán capaces de transformarse.
En cuanto a mi tiempo libre, pues también es claro: corro más que nunca, hago mis mejores tiempos (a pesar de mi edad), pero casualmente también me aprovecho de la tecnología. Desde apps que me miden la distancia, los tiempos, las rutas, a redes sociales de runners que están en contacto.
Pero es evidente que hay personas que hacen un mal uso de la tecnología y sus gadgets, pero esto ya ocurria en los años 80 cuando se estandarizó el uso de los televisores y había niños que no salían a jugar. Me parece bien todos los que “desconectan” durante los fines de semana, en verano o en vacaciones. Pero se trata de educar al joven o al profesional en buscar un buen uso de la herramienta.
Precisamente en la educación es dónde más pueden aportar las tecnologías. La semana pasada esta noticia daba buena muestra de ello. ¿de verdad que esos que dicen los tópicos de arriba negarían una tableta a sus hijos en el sistema educativo?
La tecnología no es perversa, nos ayuda, nos hace progresar. Su uso por personas es lo que puede desvirtuar su sentido. Y eso que solo he hablado de temas personales, para temas profesionales ya hay escritos miles de post, libros, e-books ;-). Las nuevas habilidades tecnológicas que van a requerir los profesionales del futuro estamos estudiándolas y desarrollándolas desde nuestra PlaTransForma de Mixideas.
Manuel Laborda
@PlaTransforma